Después de una década de lucha, la Justicia obligó al empresario inglés a habilitar una ruta de ingreso a Lago Escondido a través de sus tierras. Pero el gobernador Soria recibió a su testaferro, que volvió a la carga con el cuestionado proyecto del aeropuerto en El Bolsón.
El magnate británico Joseph Charles Lewis es, para muchos habitantes de la Patagonia argentina, algo así como el eje del mal. O del “biosaqueo”. Una práctica que consiste en el avance y la consolidación de diferentes y poderosos grupos transnacionales que, en su práctica empresaria, actúan como carteles en operaciones ligadas a la compraventa de invalorables extensiones de territorio.
Estos sectores dominantes, de los cuales “Joe” Lewis es su principal exponente, participan de la renta y el control real del territorio amparados generalmente por el poder político local y provincial. Un poder que se ha vuelto explícito días atrás, cuando el flamante gobernador de Río Negro, Carlos Soria, recibió en su primera audiencia de gobierno al presidente de Lago Escondido, Nicolás Van Ditmar, socio de Lewis, quien le acercó el polémico proyecto para construir un aeropuerto alternativo al de San Carlos de Bariloche en la zona conocida como la recta de El Foyel o “la recta de Lewis”, cercana al ingreso de la estancia Hidden Lake, la polémica morada de Joe.
El deseo de contar con un aeropuerto para sus comodidades y ambiciones comerciales no es nuevo para Joe y sus amigos. En menos de diez años hubo tres intentos –monitoreados por Joe y motorizados por el testaferro Van Ditmar– para tener un aeropuerto desde donde moverse en su jet Global Express, a pocos kilómetros de su mansión.
Según un fallo reciente de la Justicia rionegrina, la propiedad de Lago Escondido está asentada ilegalmente sobre el camino público de Tacuifí, el único acceso vehicular por el que el público podría llegar a las costas del lago. Pero Lewis y Van Ditmar siempre se resistieron a abrir el camino, hoy vallado con trece tranqueras vigiladas permanentemente.
La diputada rionegrina Magdalena Odarda todavía recuerda la accidentada travesía cuando acompañó la inspección ocular que hizo el juez Víctor Sodero Nievas, presidente del Tribunal Superior de Justicia de Río Negro, que falló a favor de los reclamos de la comunidad andina por el libre acceso a los lagos. La comitiva, que incluyó a Eduardo Buzzi de Federación Agraria, inspeccionó el acceso desde Tacuifí al Lago Escondido.
“Se descubrió que el último tramo de tres kilómetros del camino de Tacuifí se ensambla con el camino privado de Lewis. Se pudo comprobar que ese camino, que antes era vecinal, fue usado exclusivamente por Hidden Lake: tal es así que el camino viejo pasa por medio de las mansiones de Lewis. En su momento se vendió la tierra con camino vecinal incluido y ellos construyeron sus mansiones arriba. En las sentencias públicas del juez quedó determinado que el camino es público”, explicó Odarda, autora del proyecto de ley que protege los glaciares y ambientes periglaciares rionegrinos.
“Eso molestó tanto a la gente de Lewis –sigue Odarda– que Van Ditmar organizó una movilización en micros a la plaza central de Viedma. Se asentaron para exigir que se defienda la propiedad privada. Amenazaba con que si se seguía adelante con el camino de Tacuifí, Lewis iba a dejar en la calle a más de 100 trabajadores. Vinieron en micros y 4x4, trajeron baños químicos, carpas especiales, contrataron fuerzas de choque y criollos montados a caballo. Fue un piquete vip. Le hicieron un escrache al juez Nievas en la casa donde vive su familia. Antes de irse, le pidieron al ex gobernador Miguel Saiz que detuviera al juez”.
En la plaza, Van Ditmar dijo: “Vamos a defender la propiedad privada con el Winchester en la cintura. La Justicia por mano propia muchas veces es el camino”.
El acceso por el camino de Tacuifí pretendido por la población existe desde 1973. El otro acceso público demanda dos días de ida y otros dos de vuelta por senderos y acantilados de montaña, como prueban las fotos que acompañan esta nota. Es necesario contratar baqueanos a caballo que guíen la dura travesía y dormir en refugios de montaña. Ese camino, que deposita a los turistas en la desembocadura oeste del lago, casi al límite con Chile, es el que Hidden Lake SA pretende que use la gente. Así evitan que pasen cerca de su mansión. En cambio, por el de Tacuifí se accede en dos horas en auto. Sólo faltaría construir un puente al lado del ya construido por Lewis, que no deja usar su camino privado.
Hace pocos días, la Justicia rionegrina rechazó la recusación del juez presentada por los abogados de Lewis, y Nievas volvió a insistir en la apertura del sendero. “Le pedí al juez que ordene las obras para que en esta temporada estival se pueda entrar libremente y se pueda llegar al lago garantizando la integridad de las personas, que sea igualitario. Estamos a la espera”, dijo Odarda, y agregó que el dictamen sobre el caso de Lago Escondido es considerado como la primera sentencia contra la extranjerización de tierras y fija jurisprudencia sobre el libre acceso humano al agua, costas y lagos.
Pero Joe nunca actúa solo. Desde su llegada a la Argentina ha contado con satélites nacionales afines a conquistar voluntades para luego ponerlos al frente de sus empresas como embajadores bursátiles locales. La periodista e investigadora rionegrina Susana Lara sigue desde hace años lo que ella considera “la recolonización del territorio”. En diálogo con Veintitrés sostuvo: “Tavistock Group de Charles Lewis y Belgian Urban Renovation Company (Burco) del belga Jean de Cloet, con sus embajadores argentinos encabezados por Marcelo Mindlin (de Pampa Energía Holding y grupo Dolphin) y Van Ditmar (Inmobiliaria), entre otros, representan flujos de capitales clave en la apropiación estratégica del territorio reiniciada en la década del ’90 en la provincia de Río Negro. Hoy conforman un bloque de hecho que jaquea especialmente a la zona de la cordillera andina. Los avances del capital privado son ejercidos sin mediar privatizaciones de costas de ríos, lagos y océanos; ni de bosques y formaciones glaciarias. Todo presuntamente legal, a partir de que las administraciones locales y estatales hicieron propios los intereses estratégicos de estos grupos económicos. El proyecto del aeropuerto en la zona de El Bolsón financiado por Lewis es un ejemplo paradigmático de esta mecánica”.
En su página web, Tavistock se dice propietaria de más de 50.000 hectáreas en la Argentina. “Pero nosotros solamente tenemos documentada en la provincia el establecimiento Lago Escondido con 11.009 hectáreas en cercanías de El Bolsón, una fracción de 329 has lindera a la llamada recta de El Foyel, sobre la ruta 40 que une El Bolsón con Bariloche; una fracción de 274 has linderas a Lago Escondido y dos campos de 13.239 has en la zona de Playas Doradas, Sierra Grande”, recuenta Lara. El aeropuerto Playas Doradas SA, construido a pedido de Lewis, recibió denuncias en la Fuerza Aérea porque estaría funcionando sin radares: el Estado no tendría control efectivo sobre qué aviones operan en un aeropuerto del tamaño de Bariloche, ubicado en el área de seguridad de frontera, a 1.000 metros del mar y a dos horas de vuelo de las Islas Malvinas.
Hay otra denuncia que involucra a los negocios de Lewis en tándem con Mindlin. Ambos aparecen en una denuncia realizada por el ex legislador del Bloque Foro Rionegrino y actual ministro de Producción de Soria, Luis María Bardeggia, respecto de la transferencia de una serie de inmuebles fiscales a manos privadas. Sobre esto, Lara sostiene: “El grupo argentino encabezado por Marcelo Mindlin tiene cuatro parcelas identificadas en la investigación de los ex legisladores Bardeggia y Luis Eugenio Bonardo por un total de 19.969 hectáreas. Tres terrenos conforman un bloque sobre el río Alto Chubut, en tanto que el cuarto linda con Lago Escondido sobre el río Foyel, donde se realiza una laguna artificial”. Bardeggia fue consultado para esta nota pero no contestó los llamados.
Oscar Giménez, periodista de El Bolsón, traduce en palabras el escozor que provocó en la comarca andina el lobby montado por Van Ditmar para instalar en la agenda de Soria la posibilidad de construir el tan ansiado aeropuerto: “Soria había dicho que iba a investigar los desmanejos en la entrega de tierras fiscales pero el 12 de diciembre privilegió a Van Ditmar concediendo esa primera entrevista y utilizando como justificativo el tema de las cenizas expulsadas por el volcán Puyehue, a raíz de que el aeropuerto de Bariloche no opera con facilidad. La comunidad de El Bolsón ya rechazó dos veces esta idea, la ultima mediante un plebiscito en el que la negativa obtuvo un 70 por ciento. Ese mismo aeropuerto es el que ofrecen por tercera vez, ahora a Soria”. Odarda, ex candidata a gobernadora en las últimas elecciones, agrega: “Tendrían dos aeropuertos a la misma altura del mapa, cerca de la frontera. Todo en manos de un grupo inversor inglés, cuando el Senado se apresta a aprobar la ley contra la extranjerización de tierras. Este grupo económico tiene más poder que el Estado, ya que son recibidos en la primera audiencia de gestión”.
Además, la recta de El Foyel está a 80 kilómetros de Bariloche y a 30 de El Bolsón. “¿Por qué no le agregan 400 metros a la pista del aeropuerto de El Bolsón? –se pregunta Giménez– Esa es la contraparte que nadie le plantea a Soria y que los habitantes de la comarca andina le planteamos al ministro de Turismo, Enrique Meyer, en su visita del 21 de diciembre a la provincia de Río Negro l
Informe: Jorge Repiso.
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